Aumentan los engaños y fraudes financieros, por cuenta del COVID- 19

Desde la explosión de los precios de los geles desinfectantes, hasta ladrones que se hacen pasar por voluntarios de la Cruz Roja o la OMS, la epidemia del nuevo coronavirus se ha convertido en un negocio lucrativo para los delincuentes. De hecho, la Organización Mundial de la Salud ha alertado de la proliferación de fraudes, aprovechando el miedo a la propagación del nuevo virus y ha lanzado una serie de recomendaciones al respecto.

En primer lugar está el riesgo al suplantar la Organización Mundial de la Salud, para pedir dinero o información privada. Y lo cierto es que esta entidad nunca pedirá un registro para ver información de seguridad, no remitirá adjuntos por correo electrónico, jamás cobrará por un empleo, no pedirá registro para una conferencia, no realiza sorteos ni ofrece premios ni certificados por correo electrónico.

En Italia surgió otro fenómeno y es que los delincuentes se hacen pasar por voluntarios de la Cruz Roja, miembros de los servicios de salud o de protección civil, que realizan pruebas de coronavirus en las casas y mientras uno realiza el análisis, el otro roba dinero y joyas.

Pero también están quienes ofrecen “curas milagrosas”. “Algunos productos homeopáticos o naturales que  son ofrecidos por Internet, argumentando que pueden prevenir infecciones o curar el coronavirus.

Recientemente, la Red para el Control de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro de EE.UU. (¨FinCEN¨, como es conocida en inglés), emitió una declaración pública alertando a las instituciones financieras sobre “el comportamiento ilícito conectado con el COVID-19”.

La entidad señaló varias tendencias que pueden estar afectando a todos los países y por eso hay que tener mucho cuidado. Entre los delitos más frecuentes se cuentan los siguientes:

-Estafas de Impostores: los criminales suplantan a agencias del gobierno, organizaciones internacionales, y organizaciones de la salud, para solicitar donaciones, hurtar información personal, o difundir un software malicioso.

-Estafas de Inversión: los estafadores representan falsamente que los productos o servicios de compañías que cotizan en bolsa pueden prevenir, detectar, o curar el coronavirus.

-Estafas de Productos: compañías venden productos no aprobados o mal etiquetados que transmiten informaciones falsas acerca del COVID-19; o comercializan fraudulentamente productos relacionados con el COVID-19 como mascaras faciales.

-Utilización Indebida de Información Privilegiada: infiltrados llevan a cabo transacciones basados en información material no pública y la comparten con otros, acerca de los impactos negativos del COVID-19 en el desempeño financiero de acciones.

Por eso FinCEN sugirió a las instituciones financieras “mantenerse alerta sobre transacciones fraudulentas o maliciosas similares a las que ocurren con ocasión de los desastres naturales”.

Señaló el abogado Javier Coronado de la firma internacional Díaz Reus con sede principal en Miami, que “desafortunadamente, los criminales ven la emergencia internacional causada por el nuevo coronavirus como una oportunidad para aprovecharse de sus víctimas”.

Por eso recomendó, que “los individuos y compañías deben preocuparse por familiarizarse con las tendencias emergentes identificadas por FinCEN, para que puedan detectar actividad criminal y alertar a los organismos de seguridad”.

También dijo el abogado Coronado, que en estos casos, los bancos conectados con EE.UU, deben aplicar la Ley del Secreto Bancario (“BSA”, por sus siglas en inglés), actualizando sus controles internos y presentando los reportes de actividad sospechosa correspondientes en colaboración con las autoridades, para identificar y judicializar a los delincuentes”.

 

Publicado en la Revista Enfoque